AVISO DE COOKIES

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias y basada en tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurarlas o rechazarlas haciendo clic en "Configuración de cookies". También puedes aceptarlas todas pulsando “Aceptar todas las cookies”. Para más información, lee nuestra Política de cookies

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES RECHAZAR TODAS LAS COOKIES
CONFIGURAR COOKIES

¿Qué son las finanzas personales?

Desde hace ya algunos años, las finanzas personales están empezando a despertar interés en un sector de la población cada vez más amplio. Y es que, hace décadas, la mayoría de personas no pasaban de manejar un rudimentario presupuesto de gastos e ingresos o contratar algún depósito bancario. Sin embargo, hoy en día son muchos los que se atreven a invertir en bolsa, buscan fuentes alternativas de ingresos o llevan un estricto control de la economía familiar. Así, tanto la facilidad de disponer de recursos educativos de calidad, como la democratización del acceso a los mercados financieros, hacen que cada vez sea más fácil contar con una situación económica próspera y saneada. Veamos, pues, a qué llamamos «finanzas personales». [tabla_de_contenido]

Finanzas personales: ¿qué son?

Podemos definir las finanzas personales como el conjunto de actividades de gestión y administración de los recursos económicos de una persona y/o familia. Las finanzas personales constituyen uno de los tipos de finanzas que podemos encontrar y, en pocas palabras, con ellas, se trata de analizar todas aquellas decisiones vinculadas con la administración del dinero a nivel personal. Por tanto, como luego veremos, abarca desde la búsqueda de fuentes de ingresos, hasta las decisiones de gasto, ahorro e inversión, entre otras cuestiones.

¿Para qué sirven?

Tener unos ciertos conocimientos de finanzas personales y dedicarles el debido tiempo y atención, es fundamental para lograr los siguientes objetivos:
  • Disfrutar de estabilidad económica: una buena gestión financiera permite hacer frente, sin sobresaltos, a todos los gastos (previstos o imprevistos) que pueda tener el núcleo familiar. Para ello es preciso:
    • Ajustar el nivel de gasto a los ingresos disponibles con carácter recurrente, después de separar la parte destinada al ahorro.
    • Procurar incrementar el nivel de ingresos de la unidad familiar.
    • Construir un «colchón de seguridad» para posibles imprevistos, a través del ahorro periódico.
  • Rentabilizar el capital disponible: una vez cubierto el «colchón de seguridad» y los ahorros para finalidades específicas (coche, vacaciones, etc.), es recomendable empezar a invertir para rentabilizar el remanente de dinero no utilizado. Dependiendo del perfil de riesgo de cada persona y de los objetivos perseguidos, pueden utilizarse distintos tipos de activos o productos. Por ejemplo, fondos de inversión o ETF, acciones, renta fija, activos inmobiliarios, etc.
  • Planificar la jubilación: dada la incertidumbre actual acerca del futuro de las pensiones públicas, es interesante contar con algún tipo de plan de pensiones privado u otro tipo de inversión que pueda ayudarte a disfrutar de tu jubilación con tranquilidad.
  • ¿Alcanzar la libertad financiera? Aunque no sea un objetivo al que todos aspiren, algunas personas tratan de construir un patrimonio que pueda generarles un rendimiento suficiente para dejar de trabajar de forma indefinida.
Como es lógico, cada persona tendrá sus propios objetivos y podrá cuantificarlos según sus preferencias y posibilidades.
Los beneficios de tener un cierto dominio de las finanzas personales son más que evidentes.

¿En qué áreas se centran las finanzas personales?

En términos generales, las finanzas personales actúan en cinco grandes áreas, que ya hemos avanzado en el apartado anterior:

1. Ingresos

Este es el núcleo de todo el proceso, ya que se trata analizar las fuentes de recursos económicos que van a permitir afrontar gastos, ahorrar, invertir, etc. Sin ingresos, no hay finanzas personales. Lo más habitual es que estos ingresos procedan del salario, aunque existen muchas otras posibilidades:
  • Dividendos
  • Intereses
  • Pensiones o indemnizaciones
  • Derechos de autor, royalties y similares
Aunque, en muchas ocasiones, se considere que el flanco de los ingresos es bastante inamovible, no es realmente así. Siempre es posible negociar un aumento de sueldo, buscar fuentes de ingresos alternativas, cambiar de empresa o de sector, etc.

2. Gastos

El área de gastos es muy importante para tener una situación financiera saneada, principalmente en lo que se refiere a vivienda, alimentación y transporte. Además, es recomendable optimizar los demás gastos recurrentes (suministros, teléfono, internet, TV, gimnasio, etc.). Por ejemplo, cambiando de proveedor, negociando mejores tarifas o, incluso, prescindiendo del servicio si no se le está sacando partido.
Se trata de ajustar el nivel de gastos a un nivel confortable pero sostenible, tratando de dejar un margen para el ahorro, como ahora veremos.

3. Ahorro

Efectivamente, siempre que la situación lo permita, es recomendable separar una parte de los ingresos mensuales en cuanto se reciban, para destinarlos al ahorro. Por tanto, no se trata de aprovechar el remanente que quede a final de mes, sino de priorizar la construcción de un ahorro suficiente: «págate a ti mismo primero». El destino de este ahorro puede ser de tres tipos:
  • Construcción de un fondo de seguridad para imprevistos, que pudiera cubrir varios meses de gastos ordinarios (o alguno extraordinario). Esta debe ser la prioridad y, por tanto, el primer destino de tus ahorros mensuales.
  • Cubrir un gasto específico en el futuro. Por ejemplo, se puede ahorrar para unas vacaciones o para cambiar de coche.
  • Ahorrar para invertir, como veremos en el siguiente apartado.
En cualquier caso, tener una buena rutina de ahorro es la base para disfrutar de una economía doméstica saneada y sostenible.

4. Inversión

En cuanto se pueda cubrir ese fondo de seguridad que mencionábamos, es muy recomendable comenzar a invertir parte de lo ahorrado. En este punto, las opciones son de lo más variado, dependiendo de factores como los siguientes:
  • El importe disponible para invertir.
  • El perfil de riesgo de cada persona.
  • Los conocimientos financieros que se tengan (o si se dispone de asesoramiento profesional).
Hoy tenemos más opciones que nunca, sin necesidad de disponer de grandes capitales y al alcance de un simple clic.
Algunas de las posibilidades que más se utilizan en el ámbito de las finanzas personales son las siguientes:
  • Depósitos bancarios.
  • Renta fija, ya sea pública (Bonos del Estado o Letras del Tesoro, por ejemplo) o privada.
  • Fondos de inversión o fondos cotizados (ETF), que permiten diversificar la cartera de forma muy barata y sencilla.
  • Acciones individuales, que requieren mayores conocimientos y un seguimiento más continuado.
  • Activos inmobiliarios, como pueden ser plazas de garaje o pisos para alquilar.
  • Criptoactivos, en caso de tener los conocimientos necesarios y estando dispuestos a asumir un elevado nivel de riesgo.
  • Inversiones alternativas, como el arte, oro, etc.
De todos modos, es imprescindible asesorarse debidamente antes de invertir y no destinar a este fin dinero que vayamos a necesitar en el corto o medio plazo.

5. Seguros y jubilación

Las decisiones acerca de la contratación de seguros de vida o salud, planes de pensiones privados y otros productos similares, forman parte de una planificación financiera responsable. Por tanto, son un elemento más a tener en cuenta cuando se trata de las llamadas «finanzas personales».

¿Cómo aprender finanzas personales?

Tal y como decíamos en la introducción, aprender sobre finanzas personales es, hoy en día, más fácil que nunca. No faltan cursos, tutoriales y recursos online aptos para todos los públicos y adecuados a diferentes objetivos y niveles económicos. Cualquier persona que tenga unas ciertas inquietudes por estos temas, puede informarse de forma muy sencilla e ir progresando poco a poco hacia metas cada vez más ambiciosas. Quienes ya tengan un cierto nivel de ahorro y quieran profundizar en cuestiones de inversión, también disponen de opciones formativas de lo más variado. Desde cómo diversificar una sencilla cartera personal con dos o tres fondos o ETF, hasta las diferentes estrategias de compra de acciones que pueden implementarse. En definitiva, tener un cierto dominio de las finanzas personales es imprescindible para disfrutar de una situación económica saludable, evitar sustos y sacar rendimiento a nuestros ahorros. Sin duda, vale la pena dedicarles la debida atención.

Contenido

    Redes Sociales

    {{ date(post_wp.post_date) }}
    {{ time(post_wp.post_date) }}
    Redactado por {{ autor.name }}
    {{ date(post_wp.post_date) }}
    {{ time(post_wp.post_date) }}
    {{ cat.cat_name }}

    Contenido

      Redes Sociales

      Fuentes y recursos de información

      Comprobamos el contenido y la veracidad del conocimiento presentado en este artículo a través de nuestro proceso editorial y de verificación de la información para asegurarnos de que sea preciso y confiable.

      Redes Sociales