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¿Cuáles son las fases de los ciclos económicos?

Si no tienes claro cuáles son las fases de los ciclos económicos, en qué consiste cada una de ellas y cuál es su duración, en este artículo encontrarás respuesta a todas tus dudas. Y es que, como sabes, la economía se desarrolla a través de una serie de fases que se repiten cíclicamente, siempre en el mismo orden, de modo que el final de cada ciclo se une con el inicio de uno nuevo, sin solución de continuidad. Sigue leyendo para conocer todos los detalles.

¿Qué son los ciclos económicos?

Básicamente, podemos decir que los ciclos económicos son aquel conjunto de fases de expansión y recesión que atraviesa la economía de un país o región, de forma sucesiva y recurrente. En este sentido, hay que tener claro que la economía siempre funciona en ciclos, con fases que se repiten en el mismo orden, aunque no siempre tengan la misma extensión, duración o alcance. De hecho, un ciclo corto puede durar entre 3 y 5 años, mientras que uno largo puede superar los 50. Sin embargo, todos ellos atraviesan las 4 fases que veremos a continuación.

Fases de los ciclos económicos: ¿cuáles son?

Efectivamente, las 4 fases que componen cualquier ciclo económico son las siguientes:
  • Auge.
  • Crisis, contracción y recesión.
  • Depresión.
  • Recuperación y expansión.
No obstante, algunas de estas fases se podrían dividir en subfases más pequeñas o pueden tener denominaciones ligeramente distintas según el autor que consultemos. Además, como es lógico, a efectos analíticos, podemos empezar el estudio de los ciclos en cualquiera de estas fases, dado que siempre se repetirán en el mismo orden. Veamos, pues, en qué consiste cada una de estas fases de los ciclos económicos:

1. Auge

Este es el punto álgido del ciclo económico, donde todos los indicadores económicos están en positivo y los mercados financieros se encuentran habitualmente cerca de máximos. Muchos inversores, especialmente los menos experimentados o los más indecisos, acaban llegando a las bolsas atraídos por las excelentes rentabilidades que se están produciendo. En la psicología de los mercados financieros, esto se suele describir como FOMO o «fear of missing out» («miedo a perderse algo»). Sin embargo, en distintos momentos de esta fase del ciclo, los más avezados empiezan a pensar en la recogida de beneficios, advirtiendo ya los primeros síntomas de agotamiento, tanto en la economía «real» como en la financiera.

2. Crisis, contracción y recesión

Cuando el punto álgido del ciclo se acerca a su final, empiezan a percibirse los primeros descensos en las cifras de producción e inversión, así como en el empleo. Dada la interconexión de todos los factores y actores de la economía, el impulso bajista se retroalimenta de forma continua en esta nueva fase del ciclo, acentuando sus efectos negativos. Al mismo tiempo, los mercados financieros empiezan a ver ciertas caídas en las cotizaciones, que irán haciéndose más profundas progresivamente. Ante esta situación, muchos inversores siguen todavía entrando en el mercado, con la expectativa de que las caídas sean pasajeras y se recuperen los precios anteriores. Sin embargo, poco a poco va consolidándose una sensación que suele conocerse como FUD, es decir, «fear, uncertainty and doubt» («miedo, incertidumbre y dudas»). De todos modos, muchos deciden mantener sus posiciones, no realizar las pérdidas latentes y esperar a una futura recuperación.

3. Depresión

Se llega entonces al momento más bajo de la curva, donde la economía está claramente en plena depresión. La demanda de consumo continúa descendiendo, contribuyendo a la ralentización de la economía real y, como es lógico, a una fuerte caída de la inversión, que deteriora el estado del tejido productivo. En los mercados financieros, se llega mayoritariamente a un sentimiento de capitulación. Por tanto, los inversores asumen la situación, anticipando una larga etapa de malos resultados empresariales y continuas caídas en los valores bursátiles. Pero justamente es este sentimiento de capitulación el que puede ser indicativo de estar en el momento más bajo de la curva. De hecho, los inversores más expertos suelen aprovechar esta etapa «de rebajas» para encontrar compañías de calidad a precios especialmente atractivos. Por tanto, es una situación perfecta para comprar «con descuento» o, como nos dice la estrategia del Value Investing o inversión en valor, con un gran margen de seguridad. En cualquier caso, en esta situación del ciclo en la que todos los indicadores están en su momento más bajo y donde reina el pesimismo en los mercados, es precisamente cuando la economía se prepara para iniciar la siguiente fase expansiva. Por tanto, pueden empezar a verse los primeros (y muy débiles) síntomas de agotamiento de esta fase y de comienzo de la siguiente.

4. Recuperación y expansión

Efectivamente, de forma muy progresiva y, al comienzo, dubitativa, la economía comienza a dar signos de entrar en recuperación. Los indicadores económicos empiezan a «despertar» poco a poco y la economía real va recuperando lentamente su anterior fortaleza. En los mercados financieros, todavía predomina la desconfianza. Por tanto, las primeras subidas son recibidas habitualmente con poco entusiasmo, ya que muchos inversores las interpretan como síntomas débiles que no se van a afianzar con un crecimiento sostenido. De este modo, muchas personas volverán a «llegar tarde» a la nueva fase expansiva de la bolsa. Este momento del ciclo enlazará con el primero que hemos descrito, llegándose nuevamente a una fase de auge económico generalizado.

¿Cuánto duran las fases de los ciclos económicos?

Como ya explicábamos en un artículo anterior, la duración de los ciclos económicos es muy variable. Ningún ciclo es igual a otro y entran en juego infinidad de factores imposibles de prever, que pueden acabar incidiendo en la duración de las distintas fases, así como del propio ciclo en su conjunto. Al fin y al cabo, la propia duración del ciclo completo puede oscilar entre 3 y 60 años, dependiendo de la perspectiva o enfoque que adoptemos. Por tanto, las fases que los componen también pueden tener duraciones de lo más variable. Lo más importante es aprender a interpretar los síntomas e indicadores tempranos que pueden estar sugiriendo un cambio de fase. Esto nos permitirá incorporarnos a la tendencia en un momento todavía inicial, aprovechando la mayor parte del impulso con nuestras inversiones. De todos modos, como ya hemos dicho, es prácticamente imposible reconocer los cambios de ciclo en sus primeros momentos. Y los riesgos que implica el tratar de comprar en el momento más bajo o vender en el punto álgido, son demasiado grandes como para que merezca la pena. En definitiva, conocer las fases de los ciclos económicos es imprescindible para poder adaptar nuestra estrategia a la realidad de los mercados y evitar errores que puedan mermar fuertemente nuestra cartera. Sin embargo, tampoco es recomendable intentar predecir con absoluta precisión los cambios de ciclo o tratar de «exprimir» al máximo cada movimiento que se produzca en la bolsa. Por tanto, quizás lo ideal sea contar con una estrategia global bien definida, orientada al largo plazo, pero que tenga la suficiente flexibilidad como para adaptarse a la situación real de la economía y de los mercados financieros.

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