AVISO DE COOKIES

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias y basada en tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurarlas o rechazarlas haciendo clic en "Configuración de cookies". También puedes aceptarlas todas pulsando “Aceptar todas las cookies”. Para más información, lee nuestra Política de cookies

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES RECHAZAR TODAS LAS COOKIES
CONFIGURAR COOKIES

¿Qué son los derivados financieros?

Si no tienes claro qué son los derivados financieros, qué tipos existen y para qué pueden utilizarse, en este artículo encontrarás respuesta a todas tus dudas. Como verás, se trata de productos de alto riesgo, aunque si se usan de forma adecuada pueden contribuir precisamente a disminuir los riesgos de otras inversiones. Sigue leyendo para conocer todos los detalles.

Derivados financieros: ¿qué son?

Esencialmente, los derivados son instrumentos financieros cuyo valor se basa en el precio de otro activo, conocido como activo subyacente, del cual se «deriva» (de ahí su nombre). Estos activos subyacentes pueden ser de distintos tipos, como por ejemplo:
  • Acciones.
  • Índices bursátiles.
  • Bonos.
  • Materias primas.
  • Divisas.
  • Otros derivados.
  • Etc.
Otra importante característica de los derivados es el apalancamiento. Como sabes, esto quiere decir que te permiten multiplicar los efectos de tu inversión. De este modo, si inviertes en un derivado con apalancamiento 10:1, esto quiere decir que por cada euro que aportes, estarás invirtiendo 10 en el mercado. Por tanto, el resultado de la operación se multiplicará por 10, tanto si consigues beneficios como si se trata de pérdidas. Es en esta característica de los derivados financieros donde principalmente radica su elevado riesgo.

¿Dónde se negocian los derivados financieros?

Los derivados financieros pueden negociarse en dos tipos de mercados diferentes:
  • En mercados organizados convencionales: en España, se opera con este tipo de productos en el MEFF (Mercado Oficial de Opciones y Futuros Financieros en España).
  • En mercados over-the-counter (OTC): son mercados descentralizados donde los participantes negocian directamente entre sí, en lugar de hacerlo a través de un intermediario centralizado como una bolsa. Por tanto, ofrecen mucha más flexibilidad, pero también pueden presentar costes elevados, spreads amplios y, en determinados casos, una cierta falta de transparencia.

Tipos de derivados financieros

Los principales tipos de derivados financieros que suelen utilizarse en la actualidad son los siguientes:

1. Futuros

Son contratos estandarizados que obligan a comprar o vender un activo subyacente, a un precio determinado, en una fecha futura que se determina en el momento de adquirir el contrato. Se negocian en mercados organizados y tienen una elevada liquidez.

2. Opciones

Las opciones son instrumentos financieros derivados, que otorgan a su titular el derecho (no la obligación) a comprar o vender un determinado activo en una fecha predeterminada y a un precio cierto, fijado de antemano. No obstante, las opciones también pueden ejecutarse antes de la fecha fijada, en determinados casos. Como ya sabrás, existen dos tipos de opciones: las call y las put, dependiendo de si te dan el derecho a comprar o a vender el subyacente.

3. Swaps

Son un tipo de derivados en los que se acuerda realizar un determinado intercambio de flujos de efectivo futuros. Los más comunes son los swaps de tipos de interés y los de divisas. Suelen utilizarse fundamentalmente como instrumentos de cobertura, como luego veremos.

4. CFDs

Los contratos por diferencias o CFDs son un tipo de derivado eminentemente especulativo, que se utiliza para «apostar» sobre el movimiento de precios de distintos activos financieros subyacentes. Suelen negociarse en mercados OTC, con grandes apalancamientos y riesgos muy elevados.

5. Warrants

Los warrants son muy similares a las opciones, en tanto en cuanto otorgan al titular el derecho, pero no la obligación, de comprar (warrant de compra o call) o vender (warrant de venta o put) un activo subyacente a un precio determinado (precio de ejercicio) en una fecha futura predeterminada o antes de ella. La gran diferencia con las opciones es que los warrants son emitidos por entidades financieras o empresas. Además, suelen tener vencimientos más largos.

Usos de los derivados financieros: ¿para qué sirven?

Los derivados financieros pueden utilizarse para distintas finalidades y estrategias. Las más habituales son las cuatro siguientes:

1. Cobertura de riesgos

Los derivados permiten a empresas e inversores protegerse frente a distintos riesgos financieros, como por ejemplo los siguientes:
  • Riesgo de tipo de cambio: si una empresa espera recibir pagos en una moneda extranjera, podría usar algún derivado referenciado a esa divisa para protegerse contra fluctuaciones desfavorables en los tipos de cambio.
  • Riesgo de tipo de interés: como decíamos, los swaps de tipo de interés pueden ayudar a las compañías a gestionar su exposición a cambios futuros en las tasas de interés.
  • Riesgo del precio de materias primas: tanto los futuros como las opciones pueden servirnos para asegurar precios futuros en determinadas materias primas.
Lógicamente, este tipo de cobertura de riesgo implica un coste. Por ejemplo, la prima de las opciones, costes de financiación por el apalancamiento, comisiones, etc.

2. Especulación

Sin duda, los futuros financieros son uno de los instrumentos más utilizados para la especulación o el trading a corto plazo. Esto se debe a la gran volatilidad que se da en este tipo de mercados y, por supuesto, a la posibilidad de apalancamiento para multiplicar los efectos de cada operación. Como es lógico, este tipo de operativa puede proporcionar tanto grandes beneficios, como pérdidas elevadísimas. Por tanto, solo es adecuada para inversores que tengan los conocimientos y experiencia suficientes. 

3. Arbitraje

Algunos inversores profesionales pueden usar los derivados para aprovechar ciertas ineficiencias de precios que se produzcan entre diferentes mercados o instrumentos financieros. De este modo, operando en sentido contrario en dos mercados o instrumentos de forma simultánea, pueden conseguir un pequeño beneficio (que se multiplica por efecto del apalancamiento).

4. Optimización en la construcción de la cartera

Si inviertes a largo plazo, con un enfoque value, puedes utilizar la venta de opciones put para tratar de conseguir un rendimiento extra, cuando estás interesado en comprar determinadas acciones para construir tu cartera. Básicamente, las opciones te permiten cobrar una prima si el precio de la acción llega a ser más alto que el precio de ejercicio de la opción. Si fuese más bajo en el momento de ejercicio, tendrías que adquirir unas acciones que, de todos modos, ya querías incorporar a tu cartera. Solo tendrías pérdidas si la cotización hubiese bajado tanto que la diferencia no quedase compensada por la prima.   En definitiva, los derivados financieros son instrumentos de gran complejidad, que suelen implicar riesgos muy elevados y que principalmente se usan en operaciones de trading especulativo. No obstante, también pueden utilizarse como instrumento de cobertura, así como dentro de una estrategia value orientada al largo plazo, siempre que se cuente con los conocimientos adecuados y se lleve a cabo una buena gestión de riesgos.  

Contenido

    Redes Sociales

    {{ date(post_wp.post_date) }}
    {{ time(post_wp.post_date) }}
    Redactado por {{ autor.name }}
    {{ date(post_wp.post_date) }}
    {{ time(post_wp.post_date) }}
    {{ cat.cat_name }}

    Contenido

      Redes Sociales

      Fuentes y recursos de información

      Comprobamos el contenido y la veracidad del conocimiento presentado en este artículo a través de nuestro proceso editorial y de verificación de la información para asegurarnos de que sea preciso y confiable.

      Redes Sociales